Heidi Crowter, una mujer valiente

Heidi Crowter es una mujer de armas tomar que no se arredra ante ninguna dificultad, por grande que esta parezca. A sus 26 años, ha batallado contra la leucemia, una neumonía y un fallo renal. Sumen a esta suerte de trabajos de Hércules que recién nacida tuvo que someterse a una operación cardíaca de urgencia.

Salta a la vista que esta mujer, la tercera de los cuatro hijos de Liz y Steve, es fuerte y decidida. Ni siquiera le hizo retroceder en su determinación el hecho de sufrir durante su adolescencia el deprecio y la violencia verbal a través de las redes sociales.

Probablemente muchos de sus agresores no soportaban comparar sus mediocres existencias con una chica con síndrome de Down que mira a la vida con optimismo y empuje. No en vano en todas sus redes, junto a su nombre, escribe a modo de lema vital, tal vez, de grito de guerra: Heidi Crowter: Viviendo el sueño.

A principios de 2020, Crowter, al tiempo que se ilusionaba con los preparativos de su boda ese verano con James Carter, inició una batalla legal contra la legislación británica que permite que se aborte a las personas con síndrome de Down -y a todas las consideradas gravemente discapacitadas- durante todo el periodo de su vida prenatal.

El Reino Unido cuenta con una ley de aborto del año 1967, que entró en vigor al año siguiente, y que legaliza el homicidio provocado hasta las 24 semanas (seis meses) de vida prenatal y exige la aprobación de dos facultativos. Esta ley se aplica en Inglaterra, Gales y Escocia.

Esta es la norma general. Si embargo, si se invoca la manga ancha del «peligro psíquico para la madre» o se alerta de que el bebé «padecerá anomalías físicas o mentales tales como estar seriamente discapacitado» (lo que incluye el síndrome de Down o tener labio leporino), el aborto es legal hasta el momento antes del parto. O sea, igual de inhumano que en cualquier otro momento de la vida prenatal.

La argumentación contra esta norma por parte de Heidi parece inapelable: «En este momento en el Reino Unido, los bebés pueden ser abortados hasta el nacimiento si se los considera gravemente discapacitados. Me incluyen en esta definición de ser gravemente discapacitada sólo porque tengo un cromosoma extra. Lo que dicen es que mi vida no es tan valiosa como otras y no creo que sea correcto. Creo que es discriminación, francamente».

Y añadía: «El Reino Unido tiene el deber legal de garantizar la igualdad y proteger a las personas con discapacidad, pero cuando se trata de la ley del aborto, el gobierno simplemente no escucha». 

La campaña Don’t screen us out (No nos excluyas), puesta en marcha unos años antes por la aprobación de un nuevo sistema de cribado (screening) genético prenatal que ampliaría las posibilidades de detectar la trisomía 21 descubierta por el profesor Jérôme Lejeune, ha apoyado de manera decidida a Crowter.

En octubre de 2020, el Alto Tribunal de Inglaterra y Gales admitió la demanda legal presentada por Crowter junto a Márie Lea Wilson, madre de un chico también con síndrome de Down. Su abogado reconoció entonces la importancia de la admisión ya que así se reconoció que «se puede debatir que el Estado está actuando ilegalmente en relación con los bebés con síndrome de Down al permitir que sean abortados hasta el nacimiento».

Heidi Crowter, junto a Márie Lea Wilson y su hijo Aidan en brazos, el 23 de septiembre de 2021. / Don't screen us out
Heidi Crowter, junto a Márie Lea Wilson y su hijo Aidan en brazos, el 23 de septiembre de 2021./ Don’t screen us out

Este camino legal fue emprendido después de que el exministro de Sanidad Matt Hancock se negara a recibir a Crowter. Pero no avanzó todo lo rápido que hubiera sido deseable. La primera fecha que le dieron para poder presentar su caso ante la justicia fue fijada para el 6 y el 7 de julio de 2021.

El 23 de septiembre, el Alto Tribunal desestimó la petición de Crowter, que apenas se dió un momento para lamentarlo antes de volver a la carga: «No salió como estaba planeado. Pensamos que el tribunal, como todos vosotros (y la ONU), vería la contradicción en la ley y la necesidad de hacer algo al respecto. No lo hicieron, lo cual es extraño. Sin embargo, para eso tenemos el Tribunal de Apelaciones. Y el equipo legal cree firmemente que tenemos buenos motivos para apelar. ¡Hurra!«.

El Tribunal de Apelaciones ha citado a Heidi el próximo 8 de marzo, día de la mujer. Se trata de una vista oral y previa en la que Heidi deberá convencer a los jueces de su legitimación para poder apelar el fallo (nunca mejor dicho) del Alto Tribunal.

Heidi no se rinde y espera que la apoyemos. Este 8 de marzo, día internacional de la mujer, tenemos una cita con una muy especial y muy valiente.


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Palabra de Pablo Casado

Que la situación de Pablo Casado al frente del Partido Popular es más que delicada no hay ni que explicitarlo a estas alturas. Y no son pocas las voces que hacen análisis, expresan críticas abiertas o, los menos, ejercen defensas numantinas de quien sustituyó a Mariano Rajoy en la presidencia del partido en julio de 2018.

Algunos de sus más cercanos ya han abandonado el barco al discrepar del rumbo decidido en la gestión de la crisis interna que él mismo ha provocado al denunciar, sin aparente base probatoria, una supuesta corruptela de la que hasta el momento es la mejor baza electoral del PP, Isabel Díaz Ayuso.

Y no es mala idea acudir al Pablo Casado de entonces cuando, de la mano del murciano Teodoro García Egea, logró imponerse al resto de candidatos, de manera muy singular ante Soraya Sáenz de Santamaría.

Tal vez de todas las voces que se han oído hasta el momento, Pablo Casado deba atender a la suya propia:

«Tenemos muy claro que este partido es una de las columnas vertebrales del sistema democrático español y por tanto tenemos que estar a la altura de las circunstancias en momentos recios para nuestra nación», proclamaba el día de su elección.

Pablo Casado aseguraba entonces que en la batalla electoral interna nadie había perdido y se dirigió a su predecesor Mariano Rajoy con un elogioso «va a ser muy difícil estar a tu altura».

Pablo Casado debe escuchar su propia voz si quiere conservar algo de dignidad política -y tal vez personal- cuando concluya esta tormenta

Un Casado entonces conciliador, reivindicó a los compromisarios que no preguntaran a nadie a quién habían votado en las primarias internas para preservar la supuesta unidad lograda. Aún más, empeñó su prestigio y su palabra:

«No tengo palabras para agradecer vuestras muestras de ilusión, de entusiasmo, también de ambición de futuro. Y sólo os puedo decir que no os voy a defraudar».

Hoy sabemos que ha defraudado a muchos. Incluidos algunos de sus más cercanos. Y a numerosos cargos del partido y miembros con responsabilidades de gobierno autonómico y local. Según pasan las horas, el repudio es mayor. Muestra notoria de este sentimiento fue la manifestación de afiliados y simpatizantes en las puertas de la sede de la calle Génova reclamando su dimisión el pasado domingo.

Pablo Casado debe escuchar su propia voz si quiere conservar algo de dignidad política -y tal vez personal- cuando concluya esta tormenta. En julio de 2019, apelaba a «reconquistar el corazón de todos los españoles, despu´és de las semanas tan duras que hemos tenido que vivir como formación política» e instaba a «volver al eje de la sociedad española» con el objetivo de «recuperar nuestra base electoral» y «enarbolar nuestras señas de identidad de siempre».

El Casado recién elegido presidente del Partido Popular, proclamó también: “Son nuestros programas, nuestras ideas y nuestros principios, los que tienen que volver a centrar la confianza de todos los españoles». Y tras detallar lo que llamó su «contrato con España», añadió, en referencia a Pedro Sánchez:

«Tenemos un gobierno que nos recuerda que tenemos que estar más fuertes que nunca. No podemos tolerar que se siga haciendo una agenda de ruptura con nuestro pasado, con nuestros sentimientos más hondos, con nuestra economía, con nuestro estado del bienestar, con nuestra posición internacional, incluso con la división que genera el conflicto independentista».

Pedro Sánchez sigue en la Moncloa y el panorama es aún más tenebroso. Tal vez Pablo Casado quiera reconsiderar sus propias palabras sobre el líder socialista, o sobre la situación interna del partido de entonces, que se puede aplicar con más razón a la actualidad:

«Ya no vamos a gastar ni un minuto más a hablar de nosotros. Tenemos que volver a hablarles a los españoles. A decirles que estamos aquí, que estamos dispuestos a liderar otra vez esta sociedad. Y que lo vamos a hacer unidos».

Casado, que presumía de asumir «la responsabilidad de pertenecer al mejor partido de España, a uno de los más grandes de Europa, reclamó el apoyo de los suyos, para lograr un partido «fuerte»: «Depende de nosotros, depende de vosotros. Os necesito a mi lado, os agradezco vuestro apoyo y os garantizo que de aquí , de este congreso, volveremos a tener en las instituciones y en el Gobierno de España a un Partido Popular fuerte que seguirá transformando la España de nuestros hijos».

Parece más que evidente que no ha logrado fortalecer a una formación que es hoy por hoy necesaria para conformar una alternativa a Pedro Sánchez y sus aliados de bandera negra de huesos y calavera. Aún más, Casado ha debilitado al Partido Popular de forma extraordinaria.

Uno podría decir que es ventajista tomar un discurso de vencedor de primarias para aplicar sus previsibles exageraciones y apelaciones a la unidad para aplicarlas al momento presente. Pero no ha sido la única ocasión.

En el mes de febrero de 2019, Pablo Casado se dirigió a la Junta Directiva Nacional en términos muy similares, ante la convocatoria de elecciones autonómicas y generales en los meses de abril y mayo.

Reclamaba entonces unidad, concordia y un Partido Popular que «esté a la altura de lo que nos jugamos. Tan alto como hemos estado siempre que España se la estaba jugando. Tan fiable como hace falta ahora, cuando nos estamos jugando lo principal. Tan movilizado, tan decidido a ganar como se merecen nuestros militantes y nuestros electores».

En efecto, era difícil estar a la altura de Rajoy, como vaticinó Casado. Desde luego, en lo que a decepcionar a las bases electorales se refiere lo ha logrado. Rajoy mintió con descaro para obtener la mayoría absoluta y dio alas a Ciudadanos y Vox. Casado parece haberse empeñado en consolidar a Vox, machacando a Isabel Díaz Ayuso, única capaz hasta la fecha de mantener a raya a los de Abascal, que siguen creciendo de manera más que notoria en el resto de España, con excepción de Galicia y País Vasco.

Pablo Casado se lo ha dicho todo. Sólo tiene que escuchar sus propias palabras y, en un último gesto de honradez, entregar la cuchara.


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Reconquista o retroceso

La partida postelectoral en Castilla y León está que arde. Fernández Mañueco quiso jugar a ser Díaz Ayuso y se lanzó a un adelanto electoral bajo el argumento de que Ciudadanos estaba planeando hacerle la cama con el ganador de los pasados comicios, el PSOE. Castilla y León merece un gobierno fuerte y estable, proclamaba el líder de los populares en la vieja Castilla.

Sus convecinos han enviado mensajes suficientemente claros, a la vista de los resultados.

Le han dado la razón en cuanto a las izquierdas, disminuidas en su representación. Muy en especial respecto de Ciudadanos, haciendo casi desaparecer del hemiciclo de los procuradores al único partido de centroizquierda. El PSOE, por su parte, pierde más de 117.000 votos, que se traducen en 7 representantes.

Por otro lado, los castellanos viejos, los viejos castellanos, apenas han respaldado el objetivo del Partido Popular de alcanzar la mayoría absoluta que, contra el carácter sobrio castellano, agitaron como cosa hecha los paracaidistas ‘genoveses’ durante la campaña. La subida de dos curules no puede tapar el hecho cierto de haber recibido cerca de 55.000 votos menos que en 2019.

El mensaje más evidente que los electores han enviado a través de sus votos se refiere a Vox, a pesar de contar con un candidato treintañero y desconocido -cosa que Vox suple con una cierta unidad de mensaje en toda España-. El partido que es habitualmente demonizado o marginado en los principales medios, cuya presidencia honorífica ostenta el burgalés José Antonio Ortega Lara, ha dado la campanada, pasando de 75.000 a 212.000 votos, de un procurador en Cortes a 13. Esto supone que Vox ha obtenido más apoyo en votos y escaños de los que cosechó Ciudadanos en 2019.

Si es verdad que el Partido Popular quería un gobierno más fuerte y estable, los votantes han puesto sobre el tablero una posible combinación más poderosa que la formada en 2019: un poco más de PP y un mucho más de posible socio, a través de Vox.

Vox ha decidido hacerse mayor como partido y empezar a gestionar. Será una prueba de fuego. Que una cosa son las musas y otra el teatro

Las palabras de Abascal en la noche electoral fueron claras: “Se le está poniendo cara de vicepresidente”, dijo del joven candidato. Si lo ha sido el doctor Igea con menos votos y escaños, no parece descabellada la apuesta.

Vox ha jugado su papel durante unos años lejos del poder. Y lo ha jugado bien: ha mantenido un discurso más o menos coherente en toda España y ha desplegado una importante y fructífera actividad jurídica, muy en especial ante el Tribunal Constitucional; ha sabido señalar el autoritarismo de la izquierda; y también las incoherencias del Partido Popular respecto del que se supone que es su ideario al tiempo que ha mostrado sus coherencias con lo políticamente correcto. Todo ello sin mojarse en la gestión, sin mancharse en una corruptela con dinero público, etc. Ahora Vox ha decidido hacerse mayor como partido y empezar a gestionar. Será una prueba de fuego. Que una cosa son las musas y otra el teatro.

Depende del Partido Popular decidir con quién quiere bailar. Le toca a Fernández Mañueco y a Casado escoger entre fabricarse un Frankestein a la castellana (pactando con un PSOE aliado de terroristas, nacionalistas, independentistas, comunistas y sobrecogedores regionalistas) o asumir que Vox es hoy de manera consolidada la tercera fuerza política de España. Pero para que se dé la segunda opción el Partido Popular ha de abandonar la demonización de Vox. Y más que el partido, sus máximos dirigentes, Pablo Casado y Teodoro García Egea.

Claro que, todos recuerdan el desprecio hacia Santiago Abascal -ya no político, sino personal- que expresó Casado en la moción de censura planteada por Vox contra Pedro Sánchez. Ese sapo sigue ahí y habrá que tragárselo… ¿Y si no?

Si no, Vox ya ha asegurado que no le teme a una nueva convocatoria electoral en Castilla y León, pero Fernández Mañueco no se lo puede permitir.

Por otro lado, si Vox quiere en el Gobierno regional castellanoleonés tiene que hacer valer su discurso diferenciado del Partido Popular. Juan García Gallardo apuntaba en la noche electoral a necesidad de derogar las leyes de Memoria Histórica y de violencia de género que rigen en la comunidad. Y deberían exigir que no se apruebe la ley autonómica de mordaza LGTBI que el PP trata de sacar adelante desde hace tiempo. Si la entrada de Vox en el Gobierno no supone un cambio evidente en políticas clave para sus electores, simpatizantes y afiliados, igual que el suflé ha subido, bajará. Que para no hacer políticas valientes en materias que exigen una batalla ideológica, legal y cultural, ya está el Partido Popular.

Quienes han sido designados para gobernar en Castilla la Vieja por un mandato claro en las urnas han de decidir: Reconquista o retroceso. Tanto el Partido Popular como Vox se juegan mucho. Si no, al tiempo. 

Publicado en La Iberia


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Declaración incondicional de rendición ante San Valentín

Reconozco que siempre le he tenido un poco de alergia a todo lo que se mueve alrededor del 14 de febrero y el día de san Valentín. Durante años, incluso, presumía de no celebrar esa fecha comercial y aburría a quien se dejara con un discurso sobre la inconsistencia de celebrar un día especial del amor. Era fácil defender que de nada vale tener un detalle romántico un día si el resto del año no se es coherente o no hay un compromiso sostenido de amar.

Creo que al menos en gran parte ese razonamiento sigue siendo válido. No hay más que ver la deforme manera en que es (in)comprendido el amor, muy lejos de su verdad como lenguaje de unidad y complementariedad entre hombre y mujer. No creo que sea muy necesario exponer con detalle las cifras de fracasos matrimoniales ni subrayar el hecho de que el contrato matrimonial sea uno de los más débiles del sistema jurídico español, de tal forma que es más fácil acabar con él que darse de baja de la compañía telefónica. Y dejaremos a un lado también las tergiversaciones sobre el concepto del matrimonio y del amor tan en boga en estos tiempos convulsos encabalgados a las grupas de la ideología de género.

En la misma línea que se puede advertir en buena medida en las semanas previas a la Navidad, otra fiesta muy tergiversada, y cuando aún está media humanidad luchando por quitarse los kilos de más acumulados a base de mazapanes, turrón y polvorones, comienza la avalancha de mensajes publicitarios y ofertas de todo tipo usando como palanca al bueno de san Valentín.

Se hace necesario emprender una reconquista del sentido y la verdad de la fiesta de San Valentín y, en esencia, del amor humano que tiene su naturaleza, su lenguaje, sus medios y sus fines, fuera de los cuales no se puede llamar propiamente amor humano

¿Y quién era? Aunque hay más de un santo con ese nombre, la tradición más extendida nos habla de un sacerdote de la diócesis de Roma que, durante las persecuciones del siglo III de la era cristiana, casaba en secreto a parejas de novios que, de otra manera, hubieran sido rechazados o señalados. Aquel sacerdote fue martirizado por proteger el sacramento del matrimonio, ese al que está llamada la inmensa mayoría de la población.

Pese a la comercialización de la fecha, he cambiado mi modo de pensar. Ahora, lejos de darme alergia, creo que debemos recuperar la verdad del amor y proponerla al mundo. En numerosos lugares se ha promocionado, frente al horror del tenebroso Halloween, una apuesta por la celebración del Día de Todos los Santos que, en un juego lingüístico anglosajón, ha sido bautizada como Hollywins (Los santos ganan). En ella se anima a que los niños utilicen en esos días disfraces de santos mejor que de fantasmas, demonios, sátiros, brujas y demás especímenes oscuros.

Del mismo modo, se hace necesario emprender una reconquista del sentido y la verdad de la fiesta de San Valentín y, en esencia, del amor humano que tiene su naturaleza, su lenguaje, sus medios y sus fines, fuera de los cuales no se puede llamar propiamente amor humano.

Sí, claudico. Después de años renegando del circo de consumismo y confusión que ha secuestrado al santo, me declaro decidido defensor de San Valentín y de su obra de custodia del amor humano entre hombre y mujer. Me rindo a San Valentín.

Publicado en Woman Essentia


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Bendita mala memoria

Todos tenemos la experiencia de que la vida, en ocasiones, nos supera. No alcanzamos a resolver todo lo que quisiéramos y la famosa conciliación entre lo personal, lo laboral y lo familiar parece una utopía inalcanzable.

Con todo, cuando falta el aliento ante tantos frentes abiertos, pero se está en armonía, uno es capaz de sobreponerse y atravesar las vicisitudes con mente de aventurero: cada agujero, cada estrechez, cada peligro es visto como una oportunidad de superación personal o de descubrimiento sensacional, acaso profundo.

En cambio, cuando falta la paz, todo lo demás se hace aún más cuesta arriba. Muchas son las causas que pueden provocar la aparición del nerviosismo, la ansiedad o el mal humor. Eso, en el mejor de los casos, pues hay efectos mucho peores que pueden llegar a la enfermedad física o mental, el aislamiento social o el rechazo de los más cercanos.

El eminente psiquiatra Enrique Rojas afirma que para alcanzar la felicidad resulta necesario añadir, a la buena salud, la mala memoria.

Como se puede apreciar en todo planteamiento aparentemente sencillo a poco que uno se esmere, hay mucho trabajo de tramoya y entre bambalinas para triunfar ante el público, en el sentido más profundo del término, sobre las tablas del teatro de la vida. O, al menos, para vernos resplandecientes, pues una adecuada autopercepción es imprescindible para nuestro equilibrio mental, espiritual, físico y social. Que no son otras las dimensiones constitutivas del ser humano.

De nada sirve volver y volver a pequeñas y grandes ocasiones en las que hemos sido heridos de cualquier forma. Porque el que vuelve y vuelve sólo revuelve

Respecto de la buena salud, sobre todo física, poco podré añadir a lo mucho que se explica cada día en numerosos formatos que van desde el refranero castellano más añejo hasta el trainer influencer más relevante que se puedan ustedes cruzar en una red social, pasando por cualquier medio de comunicación de masas.

Sólo me gustaría puntualizar a este respecto, que la buena salud física y psíquica pasa de forma necesaria por tener un concepto equilibrado del sentido y el significado de nuestro cuerpo. No somos sólo cuerpo, pero somos cuerpo.

Y nuestro cuerpo está constitutivamente sexuado, de tal forma que su configuración molecular, hormonal y física tiene influencia en nuestra psicología, en la forma en que configuramos los afectos y la memoria, en cómo nos relacionamos con los demás, en cómo expresamos nuestras ideas… Mens sana in corpore sano. Si está todo inventado.

En cuanto a la mala memoria, la invitación es clara: hay que fomentarla respecto de lo que nos ofende, nos duele, nos reconcome y nos amarga. De nada sirve volver y volver a pequeñas y grandes ocasiones en las que hemos sido heridos de cualquier forma. Porque el que vuelve y vuelve sólo revuelve: en sí y en los demás.

Hay que soltar lastre, aunque cueste y tal vez duela. El pasado no se puede cambiar. Y, aunque haya podido dejar alguna huella en nosotros, ya no existe. Sé que en determinados casos esto pueda sonar imposible e irreal. Pero es cuestión de vida o muerte. ¿Qué es la felicidad sino tener vida plena? ¿No es la infelicidad estar de alguna forma muerto en vida?

Si somos capaces, por la voluntad, de convertir un sentimiento de afecto en una decisión firme de amar, somos capaces de convertir una herida de la memoria en una mella menor

Es verdad que todos arrastramos algunos fardos que nos molestan en el caminar vital. Unos serán más pesados que otros. Yo mismo me he sorprendido asaltado en mitad de la noche por recuerdos ingratos de injusticias, duelos del pasado o errores cometidos.

Olvidar es el camino más seguro para hallar esa paz necesaria, ese equilibrio que nos permita vivir. La memoria está ligada a los sentimientos. En algunos casos, de forma muy marcada. Tal vez por eso creo que, en cierto sentido, se parece al amor, obviamente vinculado a las percepciones externas e internas sobre un otro que nos interpela al encuentro.

Esa ligazón con lo sentimental, sin embargo, no lo es todo. Tanto el amor como la memoria, facultades preciosas del ser humano, se construyen también desde la voluntad.

Del mismo modo que el fogonazo inicial del enamoramiento, si madura, es fraguado por la voluntad a través de los años, el impacto de un hecho concreto en nuestra memoria puede ser modulado.

Si somos capaces, por la voluntad, de convertir un sentimiento de afecto en una decisión firme de amar, somos capaces de convertir una herida de la memoria en una mella menor, en una cicatriz amortizada, sobre la que ya no merece la pena contar la batallita correspondiente.

Respirar por la herida no trae más que disgustos. Para uno mismo y para quienes te rodean. No digo que sea fácil, que hay heridas terribles. Pero hay que ponerse manos a la obra.

El pasado no lo podemos cambiar, bien es cierto. Pero tenemos el presente para construir un futuro desmemoriado y feliz. Bendita mala memoria.


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Prohibido nadar a perrito

Es posible que, al menos durante un tiempo, nuestra vida esté más centrada en chapotear -nadar a perrito como decíamos de pequeños- sobre las sensaciones, los afectos, los sentimientos y los retos del corto plazo. Así nos sucede sin duda durante la infancia (en la que, de forma paradójica, el largo plazo pueden ser los próximos 20 minutos) y aún con más claridad durante la adolescencia y la primera juventud. Parece razonable pensar que esto constituye parte del proceso de aprendizaje y que, si está bien integrada, esta especie de carrera alocada termina convirtiéndose en fermento de alta calidad.

Pero esa forma casi irreflexiva, cortoplacista y centrada en las pequeñas batallas del día a día -en ocasiones simples molinillos que consideramos gigantes aunque carezcan de importancia real- no puede durar eternamente.

Una cosa es vivir un proceso de adolescencia tardía que se alargue hasta los 19 o 20 años y otra cosa es caer en una especie de síndrome de Peter Pan por el que el adulto se niega a hacerse preguntas de calado para hallar respuestas profundas. No vaya a ser que se dé cuenta de que su vida no es más que chapoteo de supervivencia.

Sin un esfuerzo submarino al corazón del hombre se hace harto difícil descubrir su complejidad y belleza, comprenderla, apreciarla y proyectarse hacia la superficie con mucha mayor convicción

Debería estar prohibido nadar a perrito a determinadas edades, dicho sea en un sentido profundo. Si consideramos que nadar es vivir, no parece razonable hacerlo a trompicones, usando mal nuestro cuerpo y nuestra mente, desaprovechando los dones recibidos de la inteligencia y la voluntad, en una permanente tensión entre el sorbo de agua y la respiración insegura. Por otro lado, mantenernos siempre en la superficie tratando de alcanzar una orilla o un bordillo incierto se antoja como un objetivo escaso, mezquino y vitalmente indigente.

No se puede vivir una vida plena sin adentrarse con decisión en una cierta profundidad. No está mal cuidar la epidermis, vive Dios. Pero los órganos vitales, no sólo desde el punto de vista físico, están sobre todo en nuestro interior. Por ello es necesario dedicar algo de nuestro tiempo a comprender el mundo y al hombre. Apalancados en la superficialidad nos comportamos como el tiburón ballena que abre sus enormes fauces para alimentarse de lo que entre, sin el menor atisbo selectivo, mientras las rémoras se pegan a sus aletas.

Conviene a quien aspira a comprender su existencia y el mundo adentrarse en las profundidades de la Teología, la Filosofía, la Historia, la Antropología, la Psicología, el Arte y, en general, de las Humanidades, tan denostadas. Sin un esfuerzo submarino al corazón del hombre se hace harto difícil descubrir su complejidad y belleza, comprenderla, apreciarla y proyectarse hacia la superficie con mucha mayor convicción.

Salvando a quienes no han tenido la oportunidad por diferentes circunstancias ajenas a su voluntad, sólo nada a perrito quien se siente a gusto comportándose como un perrito. Y es lastimoso, porque no somos perritos. Somos seres humanos llamados al bien, a la verdad y a la belleza.

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Que la sospecha cambie de bando

Lo de estos últimos días de cara a las celebraciones de Navidad ha sido como un videojuego. El hecho tan cotidiano como transcendente de sentarse con la familia a la mesa para compartir las viandas más apañadas que cada uno pueda permitirse, con motivo del único nacimiento que ha cambiado la historia, se ha convertido casi en una pesadilla de pruebas infinitas, sospechas continuas y llamadas de familiares con tintes amenazadores.

Es cierto que los contagios se habían disparado entonces. Tanto como que el índice de ingreso hospitalario por esta causa a pocas horas de la Nochebuena era de un 2%. La posibilidad de terminar atendido en una UCI sólo del 0,2%.

Pero el miedo es libre y la inmensa mayoría de los grandes medios de comunicación se habían propuesto además inoculárnoslo a cuenta de la variante omicrón del virus que nos acompaña desde hace dos años.

Y en buena medida lo han conseguido. La sospecha se extendió por doquier sobre cualquiera con el que uno se cruce -así sea de forma casual y lejana-, con más velocidad si cabe que se expande el microorganismo de marras.

Así han conseguido algo aún más peligroso que el Covid-19: sembrar la discordia y la desconfianza incluso en el interior de las familias, el templo sagrado de la sociedad en el que el amor debe ser la ley.

Me pregunto si de cara al año que viene no deberíamos dejar de hacernos propósitos bobalicones, faltos de toda raigambre y verdadera determinación. Si no deberíamos, yo el primero, darle la vuelta a nuestra mirada inquisitorial y comenzar a sospechar en serio, de manera fructífera.

Es desde ese punto de vista crítico e introspectivo desde donde podemos observar al otro con una mirada más tierna, flexible, cariñosa, caritativa y misericordiosa

La única sospecha que puede ser fuente de beneficio personal y comunitario no es otra que la que se cierne como foco de interrogatorio sobre uno mismo. Sospechar de uno mismo es una de las vías más eficaces de evitar mucho dolor personal y ajeno por las incomprensiones, los fracasos, las derrotas y las meteduras de pata.

Más allá de lo que vivimos a cuenta del Covid-19, es necesario que este año que comienza nos pongamos como meta profunda y de largo alcance desconfiar de nosotros mismos, muy en especial cuando tengamos desencuentros con otras personas. Antes de juzgarlas, descargarnos de culpa y sentenciarlas con la rapidez con que esquilmamos las bandejas de dulces navideños, seamos nuestro mejor fiscal.

Este planteamiento no disimula ni disminuye la responsabilidad que pueda hallarse con verdad a cargo del otro. Pero el ser humano crece en la relación, cuando se establece un acto creativo en ese espacio, en ese «entre» tú y yo. Y ese encuentro no es posible desde la soberbia, la falta de humildad, la prepotencia, la altanería, la vanidad o el engreimiento.

Ojalá este 2021 la sospecha cambie de bando. Porque nos llenaremos de confianza al reconocer nuestra debilidad, nuestra falibilidad, nuestro tropiezo. Es desde ese punto de vista crítico e introspectivo desde donde podemos observar al otro con una mirada más tierna, flexible, cariñosa, caritativa y misericordiosa. Una mirada que no rehúye la verdad sobre el bien y el mal ni el juicio ético que sea oportuno, pero que siempre deja abierta una rendija a la esperanza y desea el encuentro que salva.

* Publicado en Woman Essentia


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2022: A por la puerta grande

Este 2021 ha sido un año extraño en mi trayectoria laboral. Llegaba el verano y me comunican el fin de un proyecto con el que me sentía a gusto. Tenía mi sitio estable, me autogestionaba de manera plena, sin pegas por parte de los editores, ofreciendo puntos de vista valientes y comprometidos con la verdad y el bien común de la sociedad. O sea, hacía periodismo.

No es que no hubiera estado sin trabajo antes, pero sí ha comenzado una etapa absolutamente inédita en mi vida laboral, en la que sigo. Estoy aprovechando para reenfocar mi carrera, aprender de cero a desarrollar una web, volver a estudiar en la Universidad materias en las que quiero profundizar para hacer divulgación, etc.

Por el camino, se han frustrado dos oportunidades laborales muy claras a la vuelta de verano, pero de ambos procesos he aprendido mucho. Y he reanudado mi colaboración con LoComunicas, agencia de comunicación a los mandos de mi querida amiga y compañera Rosana Ribera.

Este tiempo está sirviendo además para dedicar más de lo que nunca hubiera imaginado a ayudar a matrimonios y parejas de novios a aprender a amar, una asignatura esencial de nuestras vidas que casi nunca abordamos con profundidad y verdad. También para recuperar viejas amistades y fomentar nuevas. Y para atender con paciencia y esperanza asuntos que en otra circunstancia no podría afrontar de igual manera.

Quiero que el trabajo, con todas sus dificultades, peligros y riesgos se convierta en arte, luz, espectáculo, verdad y belleza

Han sido seis meses muy provechosos, en los que me asomo cada vez más a la posibilidad de hacerme autónomo, con todo lo que supone de riesgo, libertad, trabajo, responsabilidad, incertidumbre y disfrute. Nunca lo hubiera pensado meses y años atrás. En mi caso, ha sido clave la circunstancia, sí, pero también la experiencia y el apoyo incondicional de mi mujer. Ella es el motor de todo.

Y así espero seguir unos meses, a pesar de que algunos no comprendan que no dedique horas infinitas a arrojar mi currículum al cesto de frías ofertas laborales. La Providencia me ha regalado un tiempo precioso para, como los buenos toreros, templar el pase, sosegar la faena y sacar así lo mejor del morlaco laboral.

Porque no quiero que la vida laboral sea una batalla contra el trabajo. Quiero que el trabajo, con todas sus dificultades, peligros y riesgos se convierta en arte, luz, espectáculo, verdad y belleza.

Y aquí estoy, de corto, toreando de salón, entrenando mucho y soñando con esperanza y grandeza, aguardando el momento de vestirme de luces al compás de las cuentas de un rosario, pasar por capilla, debutar con picadores y abrir la puerta grande.

Y que ustedes lo vean. Por derecho.

Santos Inocentes a las puertas del negocio del aborto

El pasado mes de mayo de 2021, el Grupo Parlamentario Socialista registró en el Congreso de los Diputados una Proposición de Ley Orgánica para «penalizar el acoso en las mujeres que acuden a clínicas para la interrupción voluntario del embarazo».

Esto significa considerar delito la labor de apoyo a la mujer embarazada en crisis que desarrollan los grupos provida a las puertas de los negocios abortistas mediante el ofrecimiento de compañía, seguimiento gratuito del embarazo, ayuda económica, formación para el empleo, etc.

Delito que quedaría incluido en el artículo 172 del Código Penal referido a las coacciones y que sancionaría con penas de prisión de tres meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad a estas personas que ofrecen ayuda a madres en peligro de aborto.

Las sanciones no se refieren sólo a la presencia física de los provida en las inmediaciones de los negocios abortistas, sino también a quien promueva el derecho de concentración o manifestación en estos espacios. En este sentido, la reforma legal del PSOE prevé imponer penas de alejamiento de los negocios abortistas de seis meses a tres años.

En contraposición a este intento de cercenar las libertades fundamentales, y a las dificultades que tradicionalmente pone la Delegación del Gobierno (con distintas administraciones de PSOE yo PP) a las comunicaciones de concentración de los provida, en los últimos años los partidarios del aborto se manifiestan sin cortapisas en el mismo lugar de donde se quiere expulsar a los provida.

Así ha sucedido de nuevo en la mañana del 28 de diciembre de 2021, día de los Santos Inocentes, cuando es tradición que grupos provida se acerquen al lugar para protestar por la matanza que sucede en el interior de los negocios del aborto. Matanza, por cierto, superior en número cada año a la cifra de muertos por covid-19.

En el siguiente vídeo podéis ver cómo el doctor Jesús Poveda, veterano voluntario provida, ejerce la resistencia pasiva en su protesta por el fin del aborto a las puertas del negocio abortista Dator, ante la acción de miembros de la Policía Nacional.

Apenas unas horas antes de que esto sucediera, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, del Partido Popular, aceptaba eliminar la subvención municipal a una organización provida como la Fundación Madrina.

El primer edil madrileño decide someter la aprobación de los presupuestos municipales a las condiciones de un pequeño grupo municipal comunista antes que pactar con otros más afines.

Lo llaman transversalidad, pero es falta de principios.

¿Hará algo su compañera Isabel Díaz Ayuso para compensarlo, o lo de mayo era sólo para la foto?

Te ofrezco una galería de imágenes:


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Sagrada Familia del Portal

Compuse esta canción para una Hora Santa en la que estuvimos matrimonios de Proyecto Amor Conyugal. Por eso contiene algunos versos en clave matrimonial, con referencias que serán descubiertas sin dificultad por quienes se han adentrado en la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II.

El nacimiento del Niño Dios cambió la historia del mundo. Te invito a preguntarle cómo te invita a transformar tu vida también, muy en especial según el ejemplo de la Sagrada Familia.

Y aprovecho para desearte una muy feliz Navidad en familia.

Sagrada Familia del Portal

Naciste en un portal pobre y desamparado

te fueron a adorar, de lejos los tres magos.

Tu primer corazón fue el de María, 

tus primeros pasos con san José de guía.

Creciste sabio y leal, amaron tu misterio; 

te protegieron del mal, huyeron con lo puesto. 

Tu primera canción: de su amor, el ‘fiat’; 

tu primera lección: obedecer a María.

Sagrada Familia del Portal

inspírame para esperar y amar.

Sagrada Familia del Portal

que reine el Niño en nuestro hogar, en paz.

Tu familia es luz que a todos nos guía. 

Comunidad de amor con fuerza infinita.

A dos unidos por Dios, nada los derriba

ni fuego o tempestad, ni tentación maligna.

Sabernos hijos de Dios, verdad que dignifica

y renunciar al yo, es la mejor conquista.

Ser libre y elegir amar a mi ayuda adecuada, 

es diseño original grabado a fuego en el alma.

Sagrada Familia del Portal

inspírame para esperar y amar.

Sagrada Familia del Portal

que reine el Niño en nuestro hogar, en paz.

Fuiste hombre como yo, menos en el pecado.

Me amaste en tu Pasión, pagaste el precio más caro. 

De la cuna a la cruz, te hiciste esclavo

para dar la libertad, resucitar a tu lado.

Eres promesa y perdón, eres abrazo y viento

y oculto en un cajón consuelas los tormentos.

Eres escudo ante el mal y das por uno el ciento.

Tu sangre lava y da paz, tu cuerpo es alimento.

Sagrada Familia del Portal

inspírame para esperar y amar.

Sagrada Familia del Portal

que reine el Niño en nuestro hogar, en paz.


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