Palabra de Dios: «Que os suceda conforme a vuestra fe»

Dios todopoderoso puede hacer y deshacer según su voluntad. Sin embargo, es tan generoso y ama tanto a los hombres que nos pide permiso para actuar en nuestras vidas. Así les sucede a los ciegos que aguardan la venida del Señor, proclaman su realeza -Hijo de David- y reconocen que es el Mesías.

Palabra de Dios: «No se hundió porque estaba cimentada sobre roca»

¿Tenemos una vida sobre roca? Si no es así, manos a la obra. Y si estamos en el buen camino, ¡ojo! Nos podemos creer seguros sobre roca en un momento dado, pero hay que estar vigilantes. Recordatorio para incautos: la arena puede aparecer, pues no es más que roca desgastada.

«Mi casa será casa de oración; pero vosotros la habéis hecho «una cueva de bandidos»

Nosotros también somos templo, que debiera ser casa de oración. Sin embargo, no nos faltan bandidos que nos roban el silencio, la confianza, la entrega, la esperanza o la paz. ¿Dejamos que Cristo lo purifique o seguimos negociando con la tentación?

«Al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella»

Jerusalén somos tú y yo, que sabemos que Cristo ha venido a salvarnos y lo ignoramos tantas veces. Su Corazón humano y divino se compadece de nuestra ceguera voluntaria y llora. Está dispuesto a padecer ese dolor por respetar nuestra libertad. ¿No es hora ya de que Le sigamos con confianza y alegría?

«Al que tiene se le dará pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene»

Menudo trabalenguas… Dios nos da la fe y su imagen. Pero, como la semilla, necesitan de tierra fértil. La pregunta es: ¿Ayudo a difundir la fe recibida? ¿Soy cada día más reflejo de la imagen de Dios? Hay que elegir: O multiplicamos lo recibido por Dios o nos quedamos sin Dios.

Murmuraban: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador»

¡Cuántas veces nos hacemos cruces llenas de hipocresía! ¿Acaso no somos nosotros pecadores y necesitamos que Cristo nos diga «es necesario que hoy me quede en tu casa»? Es la amistad con Jesús la que nos permite luchar contra el pecado y decir: «Hoy ha sido la salvación de esta casa».